De qué hablamos
Hay personas que, aun en medio de una cena o de una conversación sin relación con el dinero, siguen haciendo cuentas mentales: lo que vence esta semana, lo que falta para fin de mes. Esa sensación de tener la cabeza ocupada no es una falla de carácter. La psicología lleva años estudiando por qué sucede.
De dónde viene la idea
El economista Sendhil Mullainathan y el psicólogo Eldar Shafir propusieron una idea que llamaron escasez: cuando tenemos menos de lo que necesitamos (dinero, pero también tiempo), esa falta captura la atención y deja menos espacio mental para el resto. La divulgaron en un libro de 2013 y la sometieron, junto con otros investigadores, a pruebas experimentales.
Sabías que…
Un trabajo publicado en la revista Science sugirió que pensar en un problema de dinero difícil de afrontar puede empeorar el desempeño en pruebas de razonamiento, sobre todo en personas con menos ingresos.
El estudio de Mani, Mullainathan, Shafir y Zhao (2013) reunió dos tipos de evidencia. En experimentos, se pidió a los participantes que pensaran en cómo resolverían un gasto imprevisto, de menor o de mayor costo, y luego hicieron pruebas cognitivas. En un contexto real, se observó a agricultores de caña de azúcar en India: los mismos agricultores rindieron peor en pruebas cognitivas antes de la cosecha, cuando el dinero escaseaba, que después de cobrarla.
Conviene leerlo con matices. Una revisión publicada en PNAS en 2021 (O'Donnell y colaboradores) analizó la literatura sobre las consecuencias psicológicas de la escasez y pidió prudencia sobre el tamaño y la solidez de algunos de esos efectos. Por eso es mejor entender la idea como una forma de comprender lo que muchas personas sienten, y no como una ley que se cumple siempre.
Cómo aplicarlo con suavidad
Estas son ideas generales, no un tratamiento, y no provienen del estudio citado:
- Sacar los pendientes de la cabeza y llevarlos al papel: una lista simple de lo que vence y cuándo.
- Elegir una sola próxima acción pequeña (por ejemplo, ordenar una factura) en lugar de intentar resolverlo todo.
- Reservar un momento semanal y acotado para ocuparte del dinero, y dejarlo cerrado el resto de la semana.
- Contárselo a alguien de confianza: la carga se siente distinta cuando se comparte.
Fuentes consultadas
- Mani, A., Mullainathan, S., Shafir, E., & Zhao, J. (2013). Poverty impedes cognitive function. Science, 341(6149), 976–980. Registro del artículo.
- Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why Having Too Little Means So Much. Times Books.
- O'Donnell, M., et al. (2021). Empirical audit and review and an assessment of evidentiary value in research on the psychological consequences of scarcity. Proceedings of the National Academy of Sciences, 118(44), e2103313118. Texto completo.
Carácter del artículo. Este texto es educativo e informativo. El contenido de este sitio es informativo y no constituye asesoramiento psicológico, médico ni financiero. Si atraviesas un malestar emocional importante, consulta a un profesional de la salud.